los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
[13]En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.[14]Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.[15]Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.